Espacio dedicado a la carrera musical de la cantante Madonna

“MDNA” o cómo los gays están arruinando el pop


!Hey¡ – 18 Abril 2012 – 3:26 AM – Wenceslao Bruciaga

Con tal de no malgastar su status de “polémica” , lo más que pudo llegar Madonna fue a nombrar su más recientemente lanzamiento con un púber juego de palabras que hacen referencia a la metilendioximentanfetamina, sustancia activa de drogas como el éxtasis (o tacha). Así de adelantada esta la reina.

México – De acuerdo con Mathew Perpetua del portal Pitchfork el nuevo disco de Madonna no es más que el cumplimiento de una cláusula en un contrato de 120 millones de dólares que incluye tres álbumes con el sello Interscope Records, más una gira cuyos conciertos correrán a cargo de Live Nation. Perpetua le dio 4.5 de calificación donde 10 es la puntuación más alta y aunque tambien  es cierto que los de Pitchfork son unos efermizos que no superan el rock alternativo de Pavement en cuanto al pop comercial si son un poco más objetivos; a Sade la han tratado bien, por ejemplo. En SPIN tambien tomaron con reservas el “MDNA”.

Curiosamente las reseñas más favorables del disco de estudio número 12 en la carrera de la reina de pop, pueden leerse en cualquier evista o guía de antros gays.

Después de todo, un contrato de 120 millones tuvo que haber calculado, con una frialdad dance, ganancias garantizadas y que audiencia más cautiva que el público gay. Es más que evidente que el disco, monótono y complaciente, con una que otra pincelada de dubstep y grime del más sencillo, sin dejar fuera su obligatoria y manchada sobredosis de lo que se conoce como circuit music (una especia de progressive house pero mal hecho y con tufo a un pasado muy lejano, pero indeterminado) está pensado para esa audiencia homosexual, tipos que disfrutan de la pista de baile con música electrónica predecible y coros femeninos que se pueden cantar de forma euforíca con sus indispensables coreografías de diva. La fórmula ya esta hecha y más que demostrado su redituable éxito.

Por si queda alguna duda de lo anterior, “MDNA” incluye una canción llamada “Gang Bang”, término que en el slang porno significa algo así como un pasivo a mercede de múltiples parejas, violación colectiva fingida, tambíen se aplica en videos bugas pero muy pocos dominan el término. Los gays rebasan los sets porno y lo usan hasta para ligar en una página web de contactos para sexo anónimo.

Madonna nunca ha sifdo auténtica, su virtud hasta hace poco era tener colmillo para negociar con aquellos productores que ya venían hacienbdo tendencia años atras. Y cuando se le antojaba algún sonido gay  al menos tenia la voluntad de rascar en el underground, después de todo, aquel trancazo irresistiblemente bailable, “Vogue” del “I’m Breathless” (parte del sopuntrack de “Dick Tracy” y producido por Shep Pettibone, viejo colega de los New Orders) hace referencia al vogueing, baile generado desde los barrios más rudos del Harlem por travestis de raza negra e hispanos marginados. En los 80, las calles más peligrosas de París harían del vogueing una suerte de batallas, metafóricamente sangrientas, entre pandillas compuestas de nuevo por dragas afro altísimas o latinas coloridas y fosforecentes , cuyo vencedor era aquel travesti en extremo afeminado. En “MDNA” ya ni eso, y sus dúos con Nicki Minaj y M.I.A llegan a destiempo y a desgaste.

En los últimos años, la comunidad gayse ha convertido más en un nicho receptor de productos maquilados desde el marketing que vende tolerancia e inclusión como mercancía políticamente correcta, que una  minoría diversa, auténtica sería ya una leyenda urbana. Prueba de ello es que ya se maquila música calculada para satisfacer las audiencias gays, poco exigentes actualmente, hay que decirlo. Ven en nosotros a consumistas más que melómanos, que escuchan y compran más por pertenecer que por calidad sonora. Imponen mercados  musicales, que se consumen sin digerir, con las misma velocidad y sinsabor que un sexo oral rápido en el último vagón del metro. Aquello del pop prefabricado, inofensivo, bobalicón,  que tanto se criticaba en los charts bugas, se ha instalado con tremenda facilidad en el gusto gay.

Lo malo de esta lógica tan escasa de creatividad, es que seduce a artistas que más o menos creaban propuestas interesantes. Fangoria, proyecto de Alaska (la de los Dinarama) y Nacho Canut es otro ejemplo, no cabe duda de que  “Arquitectura Efimera” fue su último trabajo realmente bueno, incluso en términos de piezas electró-pop con versos pegajosos. Después de eso, pareceria que el dúo prefiere a la comodidad económica ( se toman tan en serio eso de que los gays consumen más que los bugas, compran sus discos y acuden a sus conciertos con uan devoción que raya en la militancia), tener contento a su público gay hambriento de lugares comunes como travestis más chismosos que yonquis, homenajes incensantes a señoras de los sententa del tipo de Rocío Jurado, y todo con canciones ramplonas, predecibles, que suenan forzadas al primer oido.

Ni que decir de Kylie Minogue y su dance musculoso y sus videos que son la fantasía hippie de cualquier hombre gay que tome sus suplementos alimenticios para aumentar la masa muscular. Katy Perry llegó para satisfacer los oídos de los más jóvenes o Lady Gaga, que sin los disfraces de histeria drag y sus discursos a lo “pare de sufrir” sería más una comptencia pueril de Miley Cirus.

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